Los niños son una fuente inagotable de ingenio, pericia, imaginación y creatividad, razón por la cual considero importante mantener siempre vivo nuestro niño interno, mucho más si somos personas conectadas al mundo del arte y el diseño.
Calvin y Hobbes es una de mis tiras cómicas favoritas, pues a través de un ingenioso sentido del humor y unos comentarios realmente hilarantes demuestra que el cómic pueden ser intuitivo e intelectual, y lo que más me encanta es que lo logra a través de las peripecias de un ocurrente niño de 6 años y su sarcástico tigre de peluche.
Un dato curioso es que a pesar de ser un cómic muy popular no existe ninguna mercancía original del personaje, como franelas, tigres de peluche, tazas, etc... debido a las profundas convicciones anti-comerciales de Watterson (creador de la tira cómica). De todas maneras, la gran popularidad del cómic ha inducido a la creación de mercancía "no autorizada".