Pocas tipografías disfrutan de tanto cariño por parte de muchos diseñadores como la Helvetica. Se ha convertido en una tipografía de culto. En su sencillez y falta de serif Helvetica parece expresar lo moderno, lo sofisticado, lo funcional y democrático. Por antítesis, Arial, la versión para ordenadores casi indistinguible diseñada en 1982 por Robin Nicholas y Patricia Saunders para Monotype, es acusada de inferior, imitadora e impura.
Lo más sorprendente es que Helvetica "se basa" a su vez en una tipografía anterior, Akzidenz Grotesk, diseñada en 1896 por H. Berthold AG. Akzidenz Grotesk. Las diferencia con Helvetica son sutiles, casi imperceptibles.
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